Desde la edad de 7 años, Merlín Omar Flores, comienza su
interés y pasión hacia un género musical poco usual en los
niños de esa edad: el hip-hop. Un tipo de música caracterizada
por incluir sonidos de percusión vocal y ritmos marcados. "A
esa edad, de verdad me gustaba mucho ese genero, aún mi mamá
me regañaba para que no lo escuchara con un volumen muy alto",
comenta. Aunque para muchos, este género es considerado
como “malo o inapropiado” por atribuirle mensajes que incitan
a la violencia, a las drogas y a la rebeldía, para Merlín,
este ritmo podía llevar mensajes positivos a los jóvenes.
La energía y entusiasmo que sentía respecto al hip hop no se
ve materializada, sino hasta el año 2002, cuando decide
aventurarse a escribir sus primeras rimas. "Quise experimentar
que era escribir mis pensamientos a base de versos y rimas",
recuerda. A partir de su decisión de componer, inicia un
proceso más difícil: el interpretar ante un público las letras
que había escrito. Y que mejor oportunidad que en un evento
denominado “Noches de alabanza” organizado por la iglesia en
donde se congrega. Es el sábado 27 de noviembre de 2003,
cuando interpreta su primera canción, y desde esa fecha,
Merlín (G-Boy) comienza a escribir letras impregnadas con el
mensaje de Cristo. Uno de los sueños de G-Boy siempre había
sido poner a disposición de Dios su talento, así como
compartir con la gente un mensaje de fe. Sueño que parecía
inalcanzable, pero que comienza a tornarse en una realidad al
darse cuenta de un promocional que lanza una casa disquera.
En esos días, “Cielo Producciones” realiza un promo dirigido a
los jóvenes con aptitudes musicales quienes tienen la
oportunidad de enviar su “demo” y, posteriormente realizar una
prueba. Al conocer esto, G-Boy envía un correo electrónico a
la productora, se coordinan, y Merlín presenta su demo.
Es así como "Cielo Producciones" le abre sus puertas y le da
la oportunidad de involucrarse en el ámbito cristiano de la
música en El Salvador. “Creí que no me iban a responder, pero
estaba en los planes de Jesús”, sostiene. Pero la alegría de G-
Boy es empañada por la reacción de la congregación de su
iglesia, pues rechaza rotundamente el género que canta. Esta
oposición, en lugar de llegar a ser desanimo para su vida, se
convierte en una experiencia que lo llena de gratificaciones e
inspiración, pues a partir de esa vivencia escribe la
canción “No te equivoques”. Lírica en que se resalta que el
hip hop no es malo ni sucio, como muchos sostienen. Esa
canción es la carta de presentación que G-Boy da a conocer a
la casa disquera. Y “No te equivoques”, posteriormente es
aceptada y grabada de una manera profesional. "Me sentí
feliz...era mi sueño", comenta.
El debut de G-Boy no se hace esperar, respaldado por Jesús y
Cielo Producciones, participa en la segunda entrega de
premios "Más Música", donde comparte escenario con los más
destacados ministros de la música cristiana en El Salvador. A
partir de su intervención en ese evento, es invitado a una
actividad cristiana evangelística en un reconocido centro
comercial de San Salvador, donde se da a conocer y, se
coordina para comunicar sobre su ministerio en una entrevista
realizada por un canal de televisión cristiano. "Jesús me ha
abierto grandes puertas y estoy feliz con eso". Días después
participa en un concierto evangelístico en una colonia de San
Salvador, que tiene altos índices de jóvenes involucrados en
las pandillas. En ese lugar comparte su mensaje de música y
fe. G-Boy, también ha tenido la oportunidad de compartir con
un ministerio de regueton cristiano en Honduras, y con un
grupo de evangelización de Colombia."El hip hop puede ser
usado para el bien, y llevar mensaje positivo".