Liberando A La Mujer Para El Ministerio

Tema en 'The Christian Girl's Club' comenzado por Mariana, 24 de Marzo de 2008.

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  1. Mariana

    Mariana New Member




    LIBERANDO A LA MUJER PARA EL MINISTERIO
    Y EL LIDERAZGO

    Reflexiones de la viña. John Wimber

    ¿Existe alguna razón por la cual las mujeres, creadas a la imagen
    de Dios, no deberían disfrutar de la misma libertad -
    y responsabilidad- que los hombres disfrutan?
    por John Wimber
    Cuando Anne Watson perdió a su marido David (uno de los líderes más
    importantes de la iglesia en el Reino Unido) ella aún tenía mucha vida por
    delante. Ella aún sabía como enseñar la Biblia. Ella aún sabía como llevar gente
    a Jesús, aún sabía como imponer las manos sobre los enfermos y alimentarlos.
    Ella aún sabía como sentarse junto a alguien y decir: “Andad en todo el camino
    que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis...” (Deuteronomio
    5.33). Su vida aún no había terminado. Desde la muerte de su esposo, ella ha
    sido una incansable obrera en el movimiento de La Viña en Inglaterra. Desearía
    tener 100 líderes que plantasen iglesias con su sabiduría, su visión, y su
    corazón por los perdidos.
    Algunos puede que cuestionen su rol, pero debemos aprender a reconocer la
    obra y la mano de Dios. Relegar a un creyente con dones a un lugar desolado
    en el cuerpo de Cristo por causa de su sexo, en mi opinión sería una injusticia.
    Cuando la mano de Dios está sobre alguien, necesitamos bendecir lo que Dios
    está haciendo.
    Dejadme decir en principio que creo que Dios ha establecido un liderazgo de la
    iglesia basado en el género. Respaldo el punto de vista tradicional (y el que
    considero escritural), de un rol único de liderazgo para hombres en el
    matrimonio, familia y en la iglesia. Esto finalmente, refleja la jerarquía de la
    Trinidad: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor
    Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra”
    (Efesios 3.14,15). Por consiguiente, personalmente no promociono el ordenar
    mujeres como ancianos en la iglesia local.
    Vineyard Reflections Marzo-Abril 1994 2
    En el pasado, he expresado que veo el acto de “hacer el trabajo de anciano”,
    como una función en la iglesia que la pueden llevar a cabo tanto hombres como
    mujeres. No obstante, veo el oficio de los ancianos reservado solamente para el
    liderazgo masculino (y agregaría que mi convicción personal es solamente para
    hombres ordenados). Esto no debería crear ningún problema, ya que la función
    es para todos pero el cargo es para unos pocos.
    Sin embargo, algo ha estado sucediendo en los últimos años en el movimiento
    de La Viña, con respecto a las mujeres. Observando el flujo de los
    acontecimientos en el movimiento de La Viña, he detectado que; tanto en el
    Espíritu como en lo natural, hay una cierta duda de parte de las mujeres. Las he
    visto volverse atrás.
    Ciertas tendencias culturales dentro de nuestra sociedad, y particularmente en
    la iglesia, han truncado en cierta forma la maravillosa libertad para ministrar que
    Dios desea para la mujer. Seguramente el Señor querría que tuviéramos un
    equilibrio en esta área.
    El verano pasado durante la conferencia de Pastores de la Asociación de
    Iglesias de La Viña, mi esposa Carol y yo nos sentimos impulsados a bendecir a
    las mujeres presentes, y por extensión a todas nuestras mujeres para que Dios
    pueda guiarlas a hacer grandes cosas por él.

    La bendición de Carol Wimber

    Muchas de vosotras sois llamadas a ser maestras del mundo. Habéis sido refrenadas por la incomprensión de lo que las escrituras dicen acerca de la enseñanza de las mujeres.
    Si eres una maestra de la Palabra de Dios, permítele vivir en tu espíritu para que salga de ti dondequiera que vayas en cualquier oportunidad. Enseña la palabra a todo hombre, mujer y niño que escuche. Si eres una predicadora,
    predica la palabra de Dios. Eres libre para enseñar sobre cualquier tema. No estás refrenada a sólo enseñar cosas de mujeres a otras mujeres. Predica el
    Evangelio de Cristo. Predícalo en casa a tus hijos. Cría tus hijos e hijas para que prediquen la palabra. Predícalo en las esquinas de las calles, en tu lugar de
    trabajo, y en los mercados. Predícalo en la iglesia. Predícalo dondequiera que Dios junte gente que escuche.
    Permite que Dios llene tu boca con el evangelio de Jesucristo. No te limites a pequeños grupos de oración para mujeres, pero tampoco desdeñes aquellos encuentros. Ora por los hombres, mujeres, niños... por todos.
    Dios tiene madres en Israel y somos todas necesarias para levantar la próxima generación de cristianos.
     
    Última modificación: 24 de Marzo de 2008
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  3. Mariana

    Mariana New Member

    Animo a nuestras mujeres a participar en cualquier ministerio, excepto gobernar
    la iglesia. Una mujer puede predicar, enseñar, evangelizar, sanar, profetizar,
    aconsejar, alimentar, administrar, y construir el rebaño de Dios. Hay mujeres en
    algunas congregaciones que están evangelizando y construyendo iglesias
    porque es el llamado específico de Dios sobre sus vidas. No creo que tengan
    que limitar su ministerio a mujeres. Ellas, en mi opinión, pueden ministrar
    también libremente, a hombres, pero sólo bajo autoridad. Según entiendo los
    textos bíblicos que aparentemente proscriben la actividad de la mujer en el
    ministerio (especialmente, en el hablar) creo que tratan del mal uso de la
    autoridad. Todos tenemos que someternos a la autoridad de la Palabra de Dios,
    y a quienes Dios ha puesto como supervisores del rebaño. Esto se puede hacer
    fácilmente con gozo y placer.
    Por supuesto debemos usar reserva y sabiduría, observando cada situación y
    circunstancia con el mayor cuidado y discernimiento. Por último, debemos
    reconocer la mano de Dios entre nosotros.
    Liderazgo no dominio
    Ciertos sectores de la iglesia en el pasado han creado normas absolutas
    basadas en algunos pasajes del Nuevo Testamento como 1ª Corintios 14.34:
    “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido
    hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice” y 1ª Timoteo 2.12:
    “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino
    estar en silencio”. Puede que estas escrituras hayan sido destinadas a
    situaciones específicas. Esto ha confundido el tema de la mujer en el ministerio.
    La posición concedida a la mujer en la iglesia, a menudo ha sido una señal de la
    mundanalidad en la iglesia, antes que de la fidelidad a las escrituras.
    Charles Finney, en una de sus Conferencias de Avivamiento, comentó acerca
    de como los avivamientos son acompañados de ciertas innovaciones en el
    ministerio, que invariablemente levantan la ira de aquellos que están en control
    de las estructuras institucionales. Escribiendo en el siglo diecinueve, una de
    estas innovaciones que fue amargamente criticada, más que todas las cosas,
    fue ¡las reuniones de oración de mujeres!

    “Dentro de los últimos años las reuniones de oración de mujeres han
    tenido una extremada oposición. ¡Qué cosa más espantosa! Un
    ministro dijo que la primera vez que él intentó establecer estas
    reuniones tuvo la oposición de todos los ministros a su alrededor.
    “¿¡Poner a orar a las mujeres!? ¿Por qué? ¡Supongo que lo siguiente
    será ponerlas a predicar!” Se abrigaron serias aprehensiones por la
    seguridad de Sion si a las mujeres se les permitía reunirse para orar,
    y aún ahora no se les permite en muchas iglesias”.
    Se podría decir que los derechos para ministrar, restringidos a los hombres,
    puede que sea uno de los trucos más hábiles de Satanás para minar la
    proclamación de libertad de la iglesia.
    Algunas verdades fundamentales sirven como una plomada para responder
    preguntas concernientes al ministerio y liderazgo de mujeres en la iglesia.
    Primero, el hombre y la mujer fueron creados a imagen de Dios. De esto se
    hace referencia en Génesis 1.26-27:
    “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme
    a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de
    los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se
    arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen
    de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
    Tanto al hombre como a la mujer se les dio dominio sobre la tierra. Ya que la
    mujer fue creada a partir del hombre, un aspecto de su identidad incluye que es
    una ayuda idónea para el hombre. Esto no disminuye su identidad como
    igualmente portadora de la imagen de Dios. De este modo, no tenemos un
    gobernante masculino ni un gobernante femenino. Tenemos a la mujer
    ayudando a gobernar al hombre. Raymond Ortlund, Jr. escribe:
    No vemos las palabras “igualdad entre hombre y mujer” ni tampoco
    “liderazgo masculino” aquí, ni en ninguna parte en Génesis desde el
    capítulo 1 al 3. Lo que Moisés provee es una serie de consejos más o
    menos evidentes para su doctrina de virilidad y feminidad. El
    contenido de Génesis 1.26-28 es igualdad entre hombre y mujer. Eso
    parece obvio - ¡maravillosamente obvio! Pero al nombrar a la raza
    “hombre”, Dios susurra el liderazgo masculino, el cual Moisés llevará
    adelante osadamente, en el capítulo dos (de Génesis).
    Liderazgo masculino no es lo mismo que dominio masculino. El dominio del
    hombre en este mundo caído, guía a la victimización de la mujer. La respuesta
    no es rechazar la doctrina divina del liderazgo del hombre (el cual tiene como
    resultado la realización de la mujer), sino clarificar su significado bíblico, y
    vivirlo en nuestras familias y en nuestras iglesias.
     
    Última modificación: 24 de Marzo de 2008
  4. Mariana

    Mariana New Member

    Desde la Caída y a través de toda la historia de la civilización, la humanidad ha
    tenido que tratar con el problema de las personas esclavizándose unas a otras.
    Todos hemos estado encarcelados y esclavizados en varios niveles de nuestra
    vida. Necesitamos ser liberados de aquellas cosas que nos alejan de llegar a
    ser todo aquello que se supone seamos en esta vida. Solo en las escrituras
    podemos encontrar las bases de nuestro significado personal.
    Igualdad
    Pablo da una de las más claras proclamaciones de la posición espiritual de la
    mujer en la economía de Dios, en Gálatas 3.28: “Ya no hay judío ni griego; no
    hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en
    Cristo Jesús.”
    Martin Lutero (1483-1546), el gran reformador alemán, en su comentario de
    Gálatas ve el texto con el significado que todos los creyentes tenemos el mismo
    estatus (posición) en Cristo. Pero en otras esferas - tales como la familia - una
    sumisión bíblica de la mujer al liderazgo divino del hombre armoniza con esa
    igualdad.
    Juan Calvino (1509 - 1564) señala en sus Institutes, que la libertad de todos en
    Cristo tiene sus límites, porque “el mismo apóstol que nos manda estar firmes y
    no someternos al “yugo de esclavitud”, (Gálatas 5:1) en todas partes, prohíbe a
    los esclavos estar ansiosos con respecto a su estado
    (1ª Corintios 7:21). En otras palabras , la libertad verdadera existe dentro de los
    límites y las restricciones de un orden diferente.
    John Piper y Wayne Grudem1 señalan que Pablo está confirmando la igualdad
    de hombres y mujeres en Cristo, sin abolir “los roles basados en el género
    (sexo) establecidos por Dios y redimidos por Cristo.” ¿Qué supone esta
    igualdad? Mirando el contexto del versículo 28 descubrimos que los hombres y
    mujeres son:
    x Igualmente justificados por fe. (Gálatas 3. 24)
    x Igualmente libres de la esclavitud del legalismo (versículo 25)
    x Igualmente hijos de Dios (versículo 26)
    x Igualmente revestidos de Cristo (versículo 27)
    x Igualmente posesión de Cristo (versículo 29)
    x Igualmente herederos de las promesas de Abraham (versículo 29).

    En mi opinión el principio “ni hombre ni mujer” con respecto a nuestra herencia
    no choca con el principio de sumisión al liderazgo, considerando nuestros roles
    que se encuentran por todas partes en el Nuevo Testamento. Piper y Grudem
    señalan que en 1ª Pedro 3.1-8, la bendición de ser coherederos “de la gracia
    de la vida” se conecta con la exhortación a las mujeres para que se sometan a
    sus maridos (vers.1) y a los esposos para que traten a sus esposas “dando
    honor a la mujer como a vaso más frágil”.
    Subordinación
    Ahora miremos al tema de la subordinación. Esta área ha sido la fuente de
    mayor contención en los últimos treinta años con relación a las mujeres y sus
    relaciones en la iglesia. En 1ª Corintios 11.3-16, Pablo habla de tres liderazgos:
    De Cristo al hombre, del hombre a la mujer y de Dios a Cristo.
    “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el
    varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. Todo
    varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.
    Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta,
    afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.
    Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le
    es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.
    Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es la imagen y
    gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón; pero la mujer es
    gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la
    mujer del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad
    sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Pero en el Señor, ni el
    varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la
    mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero
    todo procede de Dios”.
    También aparece allí esta contrastante declaración de complementariedad en el
    versículo 11. Tanto el hombre como la mujer deben su existencia el uno al otro y
    no pueden hacer nada el uno sin el otro. Aquí hay igualdad de vida, mientras
    que hay diferencia de función.
    Otro pasaje importante es Efesios 5.21 y siguientes:
    “Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén
    sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es
    cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es
    su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a
    Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
    Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia,
    y se entregó a sí mismo por ella...”
     
    Última modificación: 24 de Marzo de 2008
  5. Mariana

    Mariana New Member

    Pablo nos recuerda que la relación entre Cristo y la iglesia es el modelo para la
    relación entre esposos y esposas. La esposa debe tratar al esposo como la
    iglesia trata a Jesús, mientras que el esposo debe tratar a su esposa como
    Jesús trata a la iglesia.
    Cristo se sometió a sí mismo a la iglesia, entregando su vida en la cruz por la
    iglesia, no cediendo a la autoridad de la iglesia. Sin embargo, la iglesia se
    somete a Cristo en una forma diferente al confirmar su gobierno y siguiendo su
    guía.
    Piper y Grudem nos ayudan al declarar que esa “sumisión mutua” entre esposo
    y esposa no significa que ellos se sometan el uno al otro en las mismas formas.
    Así es que la exhortación de Pablo de sumisión mutua no suaviza ni el liderazgo
    de un esposo cristiano ni el liderazgo de Cristo sobre la iglesia.
    ¿Mujeres silenciosas?
    Pablo permite que las mujeres oren y profeticen en la iglesia (1ª Corintios 11.5).
    Luego les dice que callen (1ª Corintios 14.34). ¿Se está contradiciendo a sí
    mismo? Estoy de acuerdo con Piper y Grudem que Pablo no deseaba el silencio
    total de las mujeres de Corinto sino un compromiso apropiado que confirmara el
    liderazgo de los hombres que Dios había llamado para ser los guardianes y
    supervisores del rebaño.
    ¿Qué hacemos con el tema de la enseñanza? En 1ª Timoteo 2.12, Pablo
    escribió: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el
    hombre, sino estar en silencio.” En mi opinión Pablo no estaba prohibiendo toda
    enseñanza de mujeres. Piper y Grudem han hecho una lista de las diversas
    formas en que las mujeres enseñan en la iglesia de acuerdo al Nuevo
    Testamento: A Pablo le gusta que las mujeres mayores sean “maestras del bien;
    que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito
    2.3-4). Y elogia la enseñanza que Eunice y Loida dieron a su hijo y nieto
    Timoteo (2ª Timoteo 1.5; 3.14). Proverbios alaba a la esposa ideal porque ella
    “abre su boca con sabiduría y la ley de clemencia está en su lengua.”
    (Proverbios 31.26). Pablo apoya que la mujer profetice en la iglesia (1ª Corintios
    11.5) y dice que los hombres “aprendan” de tales profecías (1ª Corintios 14.31)
    y que los miembros (supuestamente hombres y mujeres) deberían enseñarse y
    amonestarse unos a otros con toda sabiduría, cantando salmos, himnos y
    cantos espirituales (Colosenses 3.16). La enseñanza ocurre en maravillosa
    diversidad de formas, y las mujeres pueden ser usadas apropiadamente, para
    bendecir tanto a hombres como a mujeres.
    Entonces, ¿Qué quería decir Pablo en 1ª Timoteo 2.15? Piper y Grudem creen:
    “la clave es la unión entre la “enseñanza” con “tener autoridad sobre
    los hombres.” Diríamos que la enseñanza que no es apropiada para
    una mujer es la enseñanza a hombres en marcos o formas que
    deshonren el llamado del hombre de llevar la responsabilidad
    primaria para la enseñanza y el liderazgo. Esta responsabilidad
    primaria debe ser llevada por los pastores o ancianos”.
    En numerosas ocasiones en el pasado he pedido a mi esposa que enseñe
    trozos de mensajes que yo enseñaba tanto como mensajes suyos. Siempre he
    sentido que esos mensajes fueron bien recibidos por la congregación y
    estuvieron en completo orden bíblico.
    Hombro con hombro
    Con la venida de Jesucristo, vemos una mayor interacción con mujeres. (ver
    “Como tratar a una dama” de Susan Foh.) Jesús mismo se relacionó con
    mujeres en un plano totalmente diferente de lo que vemos en cualquier parte de
    la Biblia. Las mujeres deberían estar operando hombro a hombro con los
    hombres en todo sentido. Ellas deberían estar ministrando con toda la libertad
    que los hombres disfrutan.
    Tenemos un buen número de ejemplos de mujeres en el Nuevo Testamento,
    quienes ministraron efectivamente. El equipo esposo-esposa de Priscila y
    Aquila, parece que ministran codo a codo. Ellos ciertamente tenían un efecto
    estratégico, sobre el discipulado de Apolos (Hechos 18.26). Si alguna vez has
    tenido el privilegio de oír a Ray y Anne Ortlund ministrando juntos, sabes que
    hay una bendición especial en estos modernos Priscila y Aquila. Cuando ellos
    hablan del matrimonio, o adoración, después de un momento es difícil decir
    donde uno se detiene y comienza el otro. Es casi como escuchar a “Ranne”
    Ortlund. Hay una hermosa complementariedad que honra el liderazgo de Ray
    mientras da la palabra a la sabiduría y perspicacia de Anne.
    Pablo expresa gratitud a numerosas mujeres por su compromiso y servicio en
    bendecir y fortalecer la iglesia. Ellas eran hospitalarias (Hechos 12.12),
    ministraban en actos de caridad (Hechos 9.36-41). Las mujeres fueron activas
    en evangelismo (Filipenses 4.3). Luego tenemos el rol del diácono. En Romanos
    16.1-2 Pablo dice acerca de Febe: “Os recomiendo además nuestra hermana
    Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor,
    como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que
    necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.”
    En resumen deberíamos considerar el riesgo de liberar a las mujeres en
    nuestras comunidades para que ministren y guíen como Dios las dirija y ordene.
    La iglesia más grande del mundo hoy es pastoreada por Paul Yonggi Cho en
    Seúl, Corea del Sur. Está creciendo a una velocidad increíble que pronto serán
    sobre las 750.000 personas en asistencia. Cho atribuye la mayoría del
    crecimiento de la iglesia a los miles de células donde los creyentes reciben
    enseñanza y son nutridos. Puede interesarte saber que la mayoría de esos
    pequeños grupos son dirigidos por mujeres que ministran bajo la autoridad
    pastoral de Cho.
     
    Última modificación: 24 de Marzo de 2008
  6. Mariana

    Mariana New Member

    Como tratar a una dama
    por Susan T. Foh
    El trato de Jesús con las mujeres fue un rompimiento radical con el estatus quo.
    En Palestina durante el primer siglo, los hombres, especialmente los rabíes, no
    hablaban a las mujeres en público. Jesús no sólo habló a las mujeres, él las
    sanó (Mateo 15.21-28), les enseñó (Juan 4.7 y sig.), y las llamó para testificar
    de su fe en él (Marcos 5.25-34).
    Jesús enseñó tanto individualmente a mujeres, como a grupos mixtos, y les
    reveló algunas de las verdades más importantes. Él le dijo a la mujer samaritana
    que Dios es espíritu y que debe ser adorado en espíritu y en verdad (Juan
    4.23); le dijo a Marta que él es la resurrección y la vida (Juan 11.25). Después
    de haber resucitado de la muerte, Jesús le dijo a María Magdalena que tenía
    que ascender a Dios el Padre (Juan 20.17) y la envió a sus discípulos para que
    les contara acerca de la resurrección. (Mateo 28.7; Marcos 16.7; Juan 20:17-
    18).
    En Lucas 10.38-42 (involucrando a María y Marta), Jesús defendió un derecho
    de la mujer de aprender acerca del evangelio en contra de cualquiera que
    negara su educación religiosa, aún en contra de cualquier mujer que pusiera un
    valor demasiado grande en mantener y manejar la casa. La primera prioridad, la
    única cosa necesaria, para hombres y mujeres, es oír y obedecer la palabra de
    Jesús.
    En sus parábolas, Jesús incluyó ilustraciones de la experiencia de mujeres: la
    mujer leudando pan representa el crecimiento del reino de Dios. (Mateo 13.33);
    y la mujer que se regocijaba porque había encontrado su moneda perdida
    (Lucas 15.8-10).
    Quizás el aspecto más sorprendente de la relación de Jesús con las mujeres es
    el grupo de mujeres que le seguían dondequiera que fuese, y esto sucedió en
    un tiempo cuando las mujeres sólo aparecían en público cuando era
    absolutamente necesario. Las mujeres, a muchas de ellas se les menciona por
    sus nombres (Mateo 27.55-56; Lucas 8.1-4), viajaron con él desde el comienzo
    de su ministerio terrenal en Galilea hasta el final en Jerusalén. Ellas, a
    diferencia de los discípulos hombres, no huyeron de Jerusalén cuando Cristo
    fue crucificado.
    En pocas palabras, Jesús se relacionó con las mujeres como seres humanos
    con dignidad. Las mujeres fueron activas trabajadoras de su reino y valiosas
    discípulas, pero los detalles específicos de su actividad no están registrados en
    los evangelios.
    Susan T. Foh, es graduada del Seminario Teológico de Westminster, y es autora del libro
    “Women and the Word of God” (Las Mujeres y la Palabra de Dios).
     
  7. Mariana

    Mariana New Member

    Hijas de la Cruz

    Catherine de Genoa
    (1447-1210) - Mujer de la nobleza italiana, mística y humanitaria
    Su matrimonio con el noble Guiliano Adorni fue arreglado, por propósitos
    diplomáticos. Adorni fue un esposo caprichoso y autocomplaciente. Catherine
    se convirtió en 1473, y al mismo tiempo los reveses financieros de su marido lo
    llevaron a la conversión. Ellos se afiliaron a órdenes benevolentes, que
    cuidaban de los enfermos y los pobres en Genoa. Ella fue la directora
    administrativa del hospital San Lázaro desde 1490 hasta 1496.
    Elizabeth Fry
    (1780-1845) - Cuáquera inglesa que inició muchos ministerios de reforma social
    Elizabeth Fry recibió un fuerte apoyo de su marido mientras ella comenzaba a
    ministrar a las necesidades de los demás. Ella repartía medicina y ropas a los
    necesitados, animaba a los padres a enviar a sus hijos al colegio, abogó por la
    lectura de la Biblia, y organizó bibliotecas en más de 500 estaciones de
    guardacostas por toda Inglaterra. También estableció “The Nursing Sisters of
    Devonshire Square,” una institución inglesa pionera, para entrenar enfermeras.
    La señora Fry también tuvo tiempo para criar a once hijos.
    Fanny Crosby
    (1820-1915) Escritora norteamericana de himnos
    Fanny Crosby quedó ciega debido a una negligencia médica, a la edad de 6
    semanas. Bajo su propio nombre, y también bajo un curioso surtido de iniciales
    y seudónimos, ella escribió más de dos mil himnos, incluyendo “Jesús
    mantenme cerca de la cruz”, y “A Dios sea la Gloria”. Sus himnos hablan del
    evangelio de Jesucristo de una forma que ha sido muy significativa para
    millones de personas.
    Hanna Whitall Smith
    (1832-1911) - Portavoz de la piedad interior y autora del clásico espiritual “The
    Christian’s Secret of a Happy Life” ( El secreto del cristiano de una vida feliz)-
    1875
    Hanna fue criada en un estricto hogar cuáquero y se casó con Robert Piersall
    Smith en 1851. Ambos se convirtieron bajo la influencia de los Hermanos de
    Plymouth en 1858 y en 1867 tuvieron una nueva experiencia de fe que los
    impulsó a realizar una gira de conferencias por los Estados Unidos y Europa.
    Sus reuniones “La vida cristiana superior” en Inglaterra, fueron sumamente
    populares, en parte por el éxito de D. L. Moody allí. Ellos observaron en la
    fundación de la Convención Keswick en 1874, un crecimiento de sus
    conferencias.
    Amy Carmichael
    (1867-1951) - Misionera en India
    Amy Carmichael llegó a la India en 1895 bajo la Sociedad Misionera de la
    Iglesia Zenana de Inglaterra. Ella sirvió en India durante 56 años sin
    vacaciones. Los niños de India, especialmente quienes iban a ser dedicados al
    templo como prostitutas, llegaron a ser enfoque principal de sus esfuerzos. De
    allí nació en 1901 la Comunidad Dohnavur, con más de mil niños en tres
    hogares, un hospital y una obra evangelística.
    Mildred Cable
    (1877- 1952) Misionera en Asia Central
    Mildred Cable fue a China como obrera con la Mision al Interior de China en
    1900. Con otras dos mujeres misioneras, desarrolló una escuela modelo para
    niñas en Hwochou, con clases desde la guardería hasta un departamento para
    formar profesoras. En 1923 las mujeres se propusieron ser pioneras entre los
    pueblos políglotas del Desierto de Gobi (Mongolia). Durante quince años ellas
    dirigieron “una vida misionera libre y sin obstáculos”, recorriendo entre los oasis
    del Gobi, “murmurando del evangelio”.
    Adaptado de “Who’s Who in Christian History” (Quién es quién en la Historia Cristiana) editado
    por J.D. Douglas (Tyndale 1992).
     
    Última modificación: 24 de Marzo de 2008
  8. Mariana

    Mariana New Member

    Ministerios valiosos de mujeres
    Por Thomas Schreiner


    Hay mucho que hacer para el avance del evangelio de Cristo, como para que
    alguna mujer tema que no hay lugar para su ministerio.
    Uno de los ministerios más significativos para las mujeres (¡y para los hombres
    también!) es la oración. Sin oración, el reino de Dios en esta tierra no avanzará.
    Si en la práctica ponemos la oración abajo en nuestra lista de prioridades,
    entonces estamos diciendo que no es decisiva.
    Tito 2.3-5 indica que las mujeres maduras tienen la responsabilidad de instruir a
    las mujeres más jóvenes, considerando una vida de piedad. ¡Cuánto necesita la
    iglesia mujeres piadosas que instruyan a las más jóvenes en la vida cristiana!
    Cualquier mujer que tenga el don de la enseñanza encontrará gran satisfacción
    al instruir a otras en esta forma.
    Es apropiado que la mujer ... se dirija a una audiencia mixta como representante
    que se expresa bien y que considera desde una perspectiva femenina muchas
    experiencias de la vida. Uno piensa aquí acerca del ministerio de Elisabeth
    Elliot, a quien Dios ha usado significativamente. Además las mujeres pueden
    ejercer sus dones creativos a través de la escritura, incluyendo los escritos de
    planes de estudios, ficción, o no, escritos eruditos acerca de la Biblia, y
    supervisar la preparación de escritos.
    Hay muchos ministerios hoy en los cuales una mujer puede avanzar en la causa
    de Cristo y la justicia: dedicándose al testimonio personal y uniéndose a
    organizaciones universitarias para difundir el evangelio, ministrar a los enfermos
    y a los ancianos, luchar en contra del aborto, en contra de la pornografía,
    ayudando a leer y escribir, escribir a los líderes de gobierno para que apoyen
    las causas justas, ayudar a los minusválidos, socorrer al pobre, ministrar en las
    prisiones, aconsejar y orar con los que tienen problemas y están confundidos,
    apoyar económicamente a misioneros y a la iglesia, visitar a los recién llegados
    a la iglesia, extender hospitalidad a quienes están solos, usar dones artísticos
    para ministrar en la música, el arte visual, drama, y teatro, ayudar en el
    ministerio con los jóvenes, etc.
    Probablemente, uno de los roles más significativos de ministerios para la mujer,
    aunque no es su único rol, es su rol como esposas y madres. Pablo dice que la
    mujer madura debe “... enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a
    sus hijos” (Tito 2.4). Uno piensa en las madres piadosas de las escrituras como
    Sara, Ana, Ruth, y María. ¡Qué rol más significativo desempeñaron en la
    historia de la redención como esposas y madres! Incontables esposas y madres
    desconocidas han tenido un tremendo impacto en sus esposos e hijos, y la
    influencia de estas mujeres sólo será revelada en el día de la redención.

    Thomas R. Schreiner es Profesor asociado en el Seminario Teológico Bethel.
    Este artículo fue tomado del libro”Recovering Biblical Manhood & Womanhood”
    ( Recuperando la Masculinidad y Feminidad bíblicas) (Crossway Books).
    Vineyard Reflections
     

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