Comentario Bíblico Contemporáneo (II)

Comentario Bíblico Contemporáneo (II)

El volumen puede ser un antídoto contra la lectura descontextualizada de la Biblia. El Comentario Bíblico Contemporáneo. Estudio de toda la Biblia desde América Latina. Es una obra colectiva que debiera ser de consulta permanente entre quienes buscan orientación para comprender contextualmente la Palabra y su pertinencia para comunidades protestantes/evangélicas latinoamericanas.

Antes de proseguir con el Comentario informo a los pocos lectores del espacio que me concede Protestante Digital que mi ausencia de dos semanas en esta página fue debido a viajes de investigación fuera de México. El calendario de actividades estuvo muy cargado y no pude hacer el espacio de tiempo debido para redactar los artículos respectivos. Incumplí llevar a cabo una de las actividades de escritura cotidiana que más me gusta realizar, redactar para el gran esfuerzo colectivo representado por PD.

En el Prólogo el equipo responsable de dar a luz el Comentario Bíblico Contemporáneo (C. René Padilla, editor general, Milton Acosta, editor del Antiguo Testamento, Rosalee Velloso, editora del Nuevo Testamento, Ian Darke, coordinador, Gilbert Montero, asesor editorial y Jim Breneman, editor asociado), evoca la primera reunión con el fin de hacer realidad el sueño de producir el CBC en un solo tomo para facilitar el estudio de la futura comunidad lectora. Todo inició en marzo de 2007, en el Centro Kairós de Buenos Aires, Argentina.

Tres convicciones teológicas básicas guiaron el proceso de confección del CBC. La primera, en concordancia con un valor compartido dentro del abanico protestante evangélico es “que Dios se reveló por medio de Jesucristo, la Palabra viva, y esa revelación ha sido consignada en las Sagradas Escrituras para servir como la autoridad normativa en todo lo relativo a la fe y la conducta cristianas”.

La autoridad normativa de la Biblia es un postulado no negociable, se supone, en las filas del cristianismo evangélico de América Latina. La realidad creciente es que dentro de esta amplia familia confesional, que tiene variadas sub familias, dicha normatividad ha sido menoscabada por otras fuentes de autoridad como las llamadas revelaciones particulares, a menudo reivindicadas por liderazgos verticalistas y dominantes, que subordinan el mensaje bíblico a sus expectativas y metas gerenciales. Hoy el principal desafío contra la normatividad de la Biblia al interior de las comunidades protestantes/evangélicas proviene no de afuera de ellas sino de su interior. El hilo conductor de tal desafío es una lectura espiritualista, que no espiritual, descontextualizada y acendradamente mágica e individualista. Por siglos la comunidad protestante/evangélica de habla castellana solamente tuvo a su disposición la traducción de la Biblia realizada en condiciones muy adversas por Casiodoro de Reina, publicada en Basilea en 1569. En 1979 las Sociedades Bíblicas Unidas publicaron una nueva traducción, la titulada Dios habla hoy, la cual es más conocida como Biblia versión popular. Hoy son accesibles otras traducciones realizadas por organizaciones/editoriales protestantes, al punto que como nunca antes el pueblo evangélico tiene a su disposición biblias con distintas óptica traductoras. Sin embargo, el analfabetismo bíblico es, tal vez, mayor que nunca antes y ello tiene consecuencias en la construcción de comunidades confesionales líquidas, es decir, que se amoldan a casi cualquier “moda hermenéutica” que es arbitraria en su lectura e interpretación de los textos bíblicos.

En cuanto a la segunda convicción teológica que guió al CBC los responsables de coordinar la obra manifiestan “que el Espíritu Santo usa la Biblia a nivel personal y comunitario con el propósito de dar a conocer la voluntad de Dios para la vida humana en todos sus aspectos y para la totalidad de la creación”.

En el segundo principio interpretativo subyace la convicción que en el estudio creyente de la Biblia el Espíritu Santo opera con el fin de sensibilizar a los lectores y lectoras para comprender el mensaje y hacerlo carne en la realidad cotidiana. En este sentido la lectura creyente de la Palabra no se queda en un acercamiento meramente académico, sino que haciendo uso de la erudición académica, por la acción del Espíritu Santo, descubre el dinamismo de lo contenido en la Biblia y encuentra guía ética para el comportamiento como discípulos de Jesús. La hermenéutica pneumatológica sigue lo descubierto por quienes transitaban hacia Emaús: comprensión intelectual que involucra necesariamente cambio de vida, como leemos en Lucas 24, cuando Jesús resucitado “comenzando por Moisés y por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras” (Nueva Versión Internacional, versículo 27). Les expone las Escrituras cristocéntricamente y el resultado es transformador, “¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (versículo 32).

Finalmente, el tercer principio teológico rector del CBC establece “que para que la Biblia cumpla su propósito es necesario leerla, estudiarla e interpretarla en espíritu de oración, haciendo uso de los principios de exégesis y hermenéutica, incluyendo no solo la investigación del contexto histórico sino también el contexto histórico donde hoy se realiza su interpretación”.

El estudio creyente y necesariamente dinámico de la Biblia echa mano de recursos espirituales para extraer lecciones integrales de la Palabra. Es así que la disciplina llamada Lectio divina enriquece el estudio de las Escrituras. Los pilares de este acercamiento son: Lectio (lectura), ¿qué dice el texto?: leer en actitud de escucha, saborear las palabras y hacer una lectura inteligente. Meditatio (meditación), ¿qué dice de mí/nosotros?, rumiar, actualizar, ponerse ante el espejo de la Palabra e identificarse con los personajes. Oratio (oración), ¿qué me hace decirle a Dios?, orar la Palabra: alabanza, gratitud, súplica, petición… Contemplatio (contemplación), miro y me dejo mirar, alegría y serenidad en la vida, progresiva configuración con Cristo, fortaleza y discernimiento (puntos tomados de Rocío García Garcimartín, La Lectio Divina, un itinerario antiguo con posibilidades nuevas, Editorial Verbo Divino, Navarra, 2001, pp. 4-5).

En la Lectio Divina la Biblia nos lee, nos escudriña. A lo anterior debemos sumarle nuestra lectura con herramientas exegéticas y hermenéuticas, intentando responder preguntas como ¿tiempo y circunstancias del autor?, ¿a qué género literario pertenece el libro/sección en estudio?, ¿contexto socio cultural de los destinatarios?, ¿es un texto descriptivo y solamente válido para los receptores originales o es normativo y de valor presente para los creyentes, ¿cuál es el contexto socio cultural desde donde leemos la Biblia hoy?, ¿cómo contextualizar lo estudiado y hacerlo vivo y vivificante en las actuales circunstancias? La anterior no es una lista cerrada de preguntas cuando estudiamos la Biblia, es solamente un intento ilustrativo de interrogantes que aportan dinamismo en el acercamiento a la Palabra que es “viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12, Reina Valera 1960).

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