El plástico: ¡Qué maravilloso invento!

El plástico: ¡Qué maravilloso invento!

Que Internet ha dejado obsoletas aquellas voluminosas enciclopedias que ocupaban grandes espacios en las estanterías de muchos hogares es un hecho constatado. Las editoriales que se ocupaban de publicar esos diccionarios enciclopédicos se han visto obligadas a desistir de imprimirlos, porque ¿quién va a comprar hoy ese material? Es cierto que todavía perviven en algunas casas, donde fueron compradas hace varias décadas como una ayuda para el estudio de los entonces niños y jóvenes, pero también es cierto que en el momento en que mueran los compradores, esos voluminosos libracos terminarán en el contenedor de papel reciclable.

Y sin embargo, como todo lo antiguo, esas enciclopedias todavía tienen un valor, porque muestran lo que en su momento se pensaba y creía, como si fuera la verdad definitiva. Sólo es necesario tomarse la molestia de echar un vistazo a sus páginas para caer en la cuenta de cómo lo que una generación presentaba como un logro excelente, el paso del tiempo se ha encargado de mostrar la falacia que escondía.

En el diccionario enciclopédico que tengo en mi casa he buscado la referencia al plástico y aparte de explicar el proceso químico de su fabricación, no faltan valoraciones sobre su beneficio y ventajas, siendo denominado ‘grupo de nuevos materiales, crecientes en número de día en día, muchas veces de propiedades más importantes y más útiles que las sustancias naturales’, habiendo supuesto su aparición y difusión una ‘revolución de la industria’, cuya investigación y experimentación en los laboratorios hace que rápidamente nuevos plásticos superen a los anteriores. Eso es lo que está escrito en la edición de 1989, es decir, hace 30 años.

Los plásticos desplazaron a otros materiales tradicionales, como la madera, el vidrio, el metal y la cerámica, porque por su durabilidad y economía no tenían rival. Por ejemplo, en la cocina, ¿cómo iban a competir los recipientes de cerámica o cristal con los irrompibles de plástico? Un simple golpe suponía el fin del recipiente de cristal o cerámica. Un millón de golpes no hacían nada al de plástico. La conclusión era evidente: El plástico no tenía rival. Y lo que pasaba en la cocina era trasladable a todas las facetas de la vida. Y así fue como las máquinas que anteriormente habían sido fabricadas enteramente de metal, ahora estaban hechas, en todo lo posible, de plástico, lo que abarataba los costes. Hasta el mundo de fantasía de los niños quedó reducido al plástico, porque también los juguetes se fabricaron con ese material. El plástico era el compendio del pragmatismo y el triunfo de lo artificial sobre lo natural. Toda una declaración de la nueva época en la que habíamos entrado. Toda una demostración de lo que habíamos conseguido.

El plástico: ¡Qué maravilloso invento! Si antes las eras de la humanidad se habían dividido según los diferentes metales que se habían trabajado, como la era del cobre, la era del bronce, la era del hierro, ahora se abría otra nueva, la era del plástico.

Pero algo ocurrió con el plástico o por culpa del plástico, pues casi de la noche a la mañana pasó de ser el héroe al villano de la película. De pronto, los expertos descubrieron que detrás de toda su máscara de bondad se escondían todos los males imaginables. En un sentido, su corta historia era similar a la de su coetáneo el tabaco, que también fue encumbrado a lo más alto para ser denostado y maldecido al cabo de poco tiempo. Aunque en el intervalo se llevó por delante la vida de millones de personas.

Y así hemos llegado a la situación actual, en la que la persecución al plástico es el santo y seña a seguir, si es que queremos sobrevivir. ¡Cómo cambian las cosas! Ahora hay que eliminar, por todos los medios, al monstruo que nosotros mismos creamos, para que no nos devore. Este Frankenstein de laboratorio se torna en una amenaza mortal para su creador y ahora todo el mundo reniega del plástico. Aunque destruirlo, a causa de la durabilidad con que se le dotó, no va a ser tan fácil.

El ascenso a la gloria y el hundimiento al infierno del plástico es solamente un paradigma de otros ascensos y hundimientos. Los ingenieros y arquitectos sociales actuales están construyendo una sociedad de acuerdo a sus ideas; un proyecto que está siendo ensalzado como la maravilla de las maravillas. Algo incomparable y único en la historia de la humanidad, que augura un nuevo amanecer, donde el trasnochado modelo de matrimonio y familia, de hombre y mujer, ha quedado superado y desplazado por el matrimonio y familia de plástico, de hombre y mujer de plástico, que estos ingenieros y arquitectos han inventado.

No pasará mucho tiempo cuando la locura de estos expertos y de sus fabricaciones de laboratorio se ponga en evidencia, por el fracaso y la ruina que producirán, porque el supuesto aliado se habrá convertido en enemigo.

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