No sé si sabrás

No sé si sabrás

No sé si sabrás, yo sí lo sé, que el tiempo es sólo una excusa que nos condiciona y a menudo nos aleja.

Que tú al igual que yo sigues prendiendo hilos de esperanza en asuntos utópicos que adormecen a quienes no son capaces de ver realidad en lo imposible.

Ambos sabemos que aquello que nos unió sigue vivo aunque parezca aletargado por la distancia y el miedo.

Al buscarte no siempre te encuentro; quizás no esté buscando con demasiado ímpetu, pero ello no hace que detenga mi anhelo por encontrar ese rumor amigo que mitigaba mis dudas y me hacía sentir especial, viva.

Una flauta roba tu sonrisa y la derrama sobre mí.

Al son de tu risa acampo sobre terrenos espaciosos, plenos de luz, tamizados de color, remotamente ocultos para quienes no saben mirar, aquellos que no pueden ver belleza en escenas sencillas.

Me aferro a palabras que hace tiempo no escucho, a frases lamidas por la sal y que acostumbradas a las sombras han sucumbido al silencio.

Tu voz siempre ha sido un motivo por el que despeinar el desánimo y vivir. Tu voz unida a los abrazos, a la complicidad tácita, al cariño derramado a través de una mirada. Tú siempre has sabido llegar allí donde acuno secretos, temores y sueños.

El camino que tan a menudo recorríamos juntos y que unía tu corazón con el mío se presenta cubierto de maleza, hace tanto que no lo transitamos que con ociosidad la yerba ha crecido ocultando las pisadas que resultaban tan visibles; ahora ni tan siquiera parece un sendero.

No quiero sucumbir y darme por vencida en esta historia tan nuestra, no quiero tirar la toalla y poner fin a una preciosa amistad. Rendirse cerraría para siempre una puerta que aún permanece abierta, una abertura demasiado estrecha pero por la que con esfuerzo se consigue entrar.

Cuando en días como hoy, el ayer me visita tendiendo ante mí un raudal de imágenes cubiertas de nostalgia, arremeto sin fuerzas contra la desmemoria e intento no caer en el abandono que alardea ante mí ofreciéndome razones sutilmente elaboradas. Escucho la voz del pasado, ella emite una preciosa canción de armoniosas notas que atempera mi soledad ofreciéndome un ramalazo de fresca brisa amiga. Y allí vuelvo a encontrarte, sorteando los obstáculos, permitiéndome abrazarte y fundir en ese cómplice abrazo nuestros temores, nuestras ansiedades, nuestro pasado, nuestro futuro.

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