Vivir como lo que somos

Vivir como lo que somos

La canción que dio fama al grupo Animals, The house of the rising, sun fue grabada en el año 1964, y lo curioso del caso es que tardaron sólo ocho minutos en terminarla: prácticamente la hicieron toda de un tirón, así que el costo del alquiler del estudio fue poco más de cinco dólares. Puede que se trate del mejor negocio musical de la historia, porque el tema llegó a vender millones de copias y hasta el día de hoy sigue siendo una referencia en el mundo del rock.

En la vida hay de todo: buenos y malos negocios, aunque no siempre un buen negocio es aquel en el que uno más gana, porque en algunas ocasiones prima más el hecho de poder ayudar a otros, fortalecer una amistad, o incluso restablecer relaciones familiares. Nuestro problema es que en muchas otras ocasiones sólo nos preocupamos por nuestras ganancias y ¡eso no lo es todo! Creo que todos conocemos a alguna persona a la que un buen negocio le llevó a la ruina en sus relaciones personales… o incluso a perder el rumbo de su vida.

Siempre es necesario hacer las cosas bien porque eso marca la diferencia en la vida. Recuerdo al añorado Mario Moreno (“Cantinflas”) decir en una de sus películas al comenzar una partida de dominó: «¿Vamos a jugar como caballeros o como lo que somos?” Si en la vida no nos preocupa lo que somos y sólo le damos importancia a las apariencias, las ganancias o el querer aparentar ser “buenas personas”, vamos a vivir siempre pendientes de lo que otros piensen de nosotros y ¡sobre todo! cuando hay dinero por en medio, no nos vamos a comportar con el honor que merece cada situación.

Necesitamos recordar que la vida es mucho más de lo que vemos aquí. Muchos viven queriendo ganar la mayor cantidad de dinero ahora sin darse cuenta de que hay una eternidad dónde cuenta todo lo que hemos hecho ¡A veces incluso no hay mucha diferencia en el comportamiento entre un creyente y un no creyente! Da la impresión de que todos buscan lo mismo: el dichoso dinero. Parecemos olvidar que Dios está por encima de todo y que Él conoce todas nuestras motivaciones ¡A Él no podemos engañarle! ¡Delante de Él tenemos que comportarnos “como lo que somos” literalmente!

Necesitamos orar y pedir sabiduría al Señor en todo lo que hacemos: rogar que Él abra y cierre las puertas en todos nuestros negocios no sólo para tomar decisiones correctas, sino también para aprender a vivir en su presencia, porque Él es el único que puede guiarnos: “Convirtió en brisa la tempestad y las olas se calmaron…. Dios los llevó hasta el puerto deseado” (Salmo 107:29-30).

Cuando aprendemos a descansar en el Señor, nos damos cuenta de que Él está siempre con nosotros. Incluso sabemos que si Él nos cierra una puerta ¡se queda a nuestro lado! No nos abandona ni está al otro lado de la puerta, sino con nosotros. ¡Nos lleva siempre a buen puerto! No lo olvides.

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